Luis Aragonés, ADN Rojiblanco


Año 1992. En los minutos previos a la final de Copa que enfrentaban en el Bernabeu a Atletico y Real Madrid, eternos rivales, Luis Aragonés colocó su pizarra y dibujó meticulosamente las estrategias. A continuación, y con el dedo en alto arengando a sus jugadores les dijo: “¿lo han entendido, lo han entendido?” “¿Si?” “!Pues esto, (golpeando la pizarra)esto no vale para nada!” “Lo que importa es que sois mejores y estoy hasta los huevos de perder con estos, en este campo”. Cuenta un jugador suyo, Bernd Schuster, que jamás salió a un campo tan convencido de la victoria. Los rojiblancos, hipermotivados, se terminaron alzando con el título con los goles ya míticos de Paolo Futre y Schuster.
Ahora que las aguas por el Calderón bajan revueltas, la afición colchonera ha pedido la figura del Sabio de Hortaleza para suplir a un Gregorio Manzano que ha acumulado 7 jornadas sin conocer la victoria. Sería la quinta etapa de Luis al frente del banquillo atlético.
Sus andaduras en el club del Manzanares comenzaron allá por 1964, cuando solamente era un hábil mediocampista que procedía del Betis. Llegó para quedarse y durante 10 años fue el ídolo del recién estrenadoestadio Manzanares, que luego pasaría a llamarse estadio Vicente Calderón.
Luis Aragonés es un atlético con pedigrí, sus 10 años como jugador y sus 14 como entrenador del club lo avalan. Vivió los momentos más dulces de la historia rojiblanca, cuando el Atlético de Madrid salía campeón en Europa y pasaba por encima de Madrid y Barça en el campeonato doméstico.
Jugó la final de Copa Europa de 1974 contra el Bayern Munich alemán. Luis adelantó al equipo rojiblanco en el marcador con un tiro de falta directa,  pero a pesar de su gol  el equipo alemán empató el partido, y dos días después se celebró el desempate, que ganó el Bayern por 4-0. Al año siguiente, ya como entrenador, los alemanes, por asuntos políticos, rechazaron disputar la Intercontinental, título que acabarían conquistando los colchoneros.
En el 2001 tuvo uno de los mejores gestos con el Atleti. El club había consumado el descenso de categoría y se avecinaba una época oscura para la institución. Luis acudió al rescate y no le importó entrenar en Segunda División y dejar el banquillo del Mallorca, con el que había conseguido el billete para la Champions. En esta etapa conseguiría el ascenso de categoría contando en sus filas con un imberbe Fernando Torres.
Cuentan que estando en la banda dirigiendo un partido, dio cuenta de que el cuarto árbitro estaba encima del escudo estampado en el césped que preside la banda de banquillos. Se acercó al colegiado y le dijo: “oye usted, no pise ese escudo”. Por su trayectoria, el Sabio de Hortaleza reside en el panteón del Atlético de Madrid y es una de las leyendas vivas  del club.
Ahora que el club lleva años instalado en la mediocridad y el conformismo, cuando los valores y la grandeza parecen algo del pasado, Luis Aragonés vuelve a estar en la órbita del banquillo rojiblanco. Si hay alguien capaz de inculcar la grandeza ese es Luis, conocedor en primera persona de los mejores éxitos del club.
El de Hortaleza pasará a la historia por la consecución de la Eurocopa con España, pero siempre será recordado por su ADN rojiblanco.

@Juanmy15

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